Halach Uinik
política & gobierno

Blog

Las treguas pueden frenar batallas, pero una parte de ti siempre se sentirá en guerra.
David Levithan

Innovación: el caballo de troya en la política local.

Por: Alfonso Tomás Beltrán Bañuelos

Ver lo que todos ven y pensar lo que nadie ha pensado es una habilidad que no es espontánea.

Los innovadores están enriqueciendo de forma permanente su manera de ver el mundo, saben que es vital hacerlo, que las experiencias nutritivas, la exigencia, las relaciones públicas, los proyectos de alto desempeño, harán que la conexión compleja se sincronice y haga clic en un momento futuro. Esto toma relevancia cuando, ante enormes problemas que tienen los gobiernos, nos preguntamos por esas respuestas novedosas o alternativas de solución que están en la innovación y quienes la generan.

La política pública se ha valido muy poco de esta herramienta, el común denominador es la burocracia, la cerrazón y la laxitud para la modificación de los procesos, una falta de dinamismo que no está a discusión; por eso es fundamental voltear las oportunidades.

La propuesta de mejora o cambio, cuando es inteligente y apoyada en el método, la ciencia y la intuición, podría ser la esperanza a problemas viejos que siguen sin resolver, que se han enfrentado con políticas públicas de escritorio y bajo una óptica de indicadores mal logrados.

El crecimiento económico, la reducción de pobreza, el cambio climático, están necesitados de propuestas, de nuevas ideas y de su veloz aplicación a través de políticas públicas. Y esto, dicho sea de paso, pone en tela de juicio la capacidad y eficacia directiva de los gobiernos.

Las formas de actuar, decidir, proponer cuando son nuevas poseen ya los aspectos positivos de lo que se ha refrescado, de lo novedoso; pero sobretodo conservan estos atributos favorables cuando demuestran tener virtudes o mejoras respecto a las versiones anteriores de resolver los problemas.

La innovación estaría entonces obligándonos a repensar el papel del Estado, para que pueda ser una realidad que las formas nuevas de gobernar puedan existir, así tendrá que ser. Pero no solo del estado, de la ciudadanía, de la comunidad, del mercado, de las instituciones públicas, entendiendo a estas partes también como una entidad sistémica.

Algunos conceptos como gobierno digital o gobernanza democrática, forman parte de la vida pública y se han arraigado y tomando fuerza, como un indicador que la innovación llegó para quedarse en la administración pública y que tendrán impacto en las condiciones, formas y medios de intervención administrativa.

Visualizo la gran oportunidad de los gobiernos locales, que dotados de autonomía en muchos aspectos, quienes puedan actuar con velocidad y aprovechar esta inercia. El innovador será quien pueda dirigir estos cambios, dotado de la fortaleza que dan las instituciones y la pulcritud que se requiere dentro del diseño de los procesos administrativos, para que al final, sea el desarrollo comunitario quien pueda cosechar estos esfuerzos